viernes, febrero 20, 2026

El lenguaje obtuso de la seducción

 

 "Pensamos demasiado y sentimos muy poco"

 

 


 

El café hoy me sabe a rayos,  el roce de la lana contra mis muñecas me produce escalofríos y el viento azota mi rostro como si quiera castigarme por algo que no he hecho.  Y para más inri todo desenboca en ese aroma a asfalto mojado que me invade y  se instala  en mi garganta cada vez que le pienso.

La seguridad en mí es una melodía afinada pero ante él, mi gramática se vuelve muda, los silencios se tornan  invitaciones y como quien escribe en braille, mis dedos temblorosos desdibujan sobre el lienzo  una coreografía que él no sabe descifrar. Un paso en falso rompe este equilibrio de cristal y me escupe en forma de espejo  la niña que reside en mí y no fue suficiente.

En la evocación, su mirada se posa en la mía con una cortesía distraída, un eco que no alcanza a tocar la  orilla y yo, envuelta en mi propio abrazo, oculto el hambre tras una sonrisa que apenas le llega a los ojos. 

Me guardo las palabras en los bolsillos, como piedras pesadas, mientras mi cuerpo se vuelve pequeño, casi invisible. Soy un acorde menor que él escucha sin entender, y aguardo en la penumbra a que decida no soltar mi mano en medio de una tormenta que solo late bajo mi piel.

Cada vez que bajo la vista hacia mi taza, confío en que el hilo de seda que he lanzado sea lo suficientemente fuerte para sostener el instante en el que  el silencio no es una carencia, sino una posibilidad esperando su momento. 

1 comentario:

  1. Lenguaje no te falta e intuyo que seducción tampoco.
    Quién es el ciego?

    Besos.

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