El despertador no suena confirmando que el insomnio ha ganado otra batalla. Son las cinco de la mañana. El espejo del baño me devuelve una imagen gastada de lo que creo ser. Cuento las líneas de expresión como quien cuenta los anillos de un árbol que ha sobrevivido a demasiadas sequías aunque por dentro sea un poste pelado de cables y purpurina vieja. El segundero es un bisturí que me rebana los años sobre la encimera de granito
Mi vida se ha convertido, sin darme cuenta, en una coreografía de gestos automáticos: el clic de la cafetera, el nudo del fular, el trayecto al coche de madrugada para evitar la mirada de quien moleste tus pensamientos contagiados de desidia, la puerta de casa cerrada tras de mí....
Con la paciencia de un jardinero obsesivo, busco en el reflejo de los escaparates, en el aroma del perfume ajeno, en los finales de las canciones que ya no suenan en la radio. Solo el motor de una maquinaria que produce un humo caliente me mantiene en este invierno, perpetuo de hojas de cálculo y cenas para uno frente al televisor.
En la oficina, el café sabe a lunes estancado y la existencia es una síncopa de texturas ásperas: el roce sintético de la blusa, la luz estridente, el zumbido de personas que van llegando y rompen con la paz del silencio.
En la vuelta a casa, vago como experta en arqueología de lo que no existe, buscando su ausencia en el color del frío, en la demencia de un incendio que huele a lavanda y a tiempo perdido o en el eco de un abrazo que jamás ocurrió
Mi rutina apesta a desinfectante y a flores muertas. Me muevo en la estancia como un animal ciego, rozando muebles que tienen más alma que mis amantes de turno o ese amor imposible que inventé para no ahorcarme con el cable del cargador del móvil.
El silencio en el hogar, sin embargo, tiene el color de la carne cruda y el futuro huele a ropa húmeda olvidada en la lavadora. Ya no busco salvarme, solo espero que la inercia termine de triturarme los huesos para dejar de sentir este hambre de algo que, ahora lo sé, nunca tuvo intención de existir.






