lunes, febrero 16, 2026

Un San Valentin Cualquiera

 “Me enamoro con cada palabra, me destrozo con cada acción”

 


A estas alturas de mi vida sigo aprendiendo, como cuando asimilo que las esperanzas no mueren con un estruendo sino con el sonido sordo de un hilo de seda al quebrarse.

Después de una eterna espera tan milimétricamente cuidada como  quien restaura una pintura antigua, mi ilusión, de un color ámbar y sabor a viento de agosto, era una certeza tibia que palpitaba en mis muñecas. Pero mientras  esperaba, el aire empezó a volverse denso, adquiriendo ese aroma gris de las horas muertas que no conducen a ninguna parte.

Al mirar el reloj, el silencio de la casa dejó de ser calma para convertirse en un frío áspero que me recorría la espalda. Mi fantasía, esa que yo misma había alimentado con susurros, se desvaneció sin drama. No hubo despedidas; solo el tacto helado de la realidad golpeando mi pecho.

Cerrando los ojos puedo oler el fracaso de  flores marchitas. Me desvisto de la confianza con la lentitud de un ritual fúnebre. San Valentín es una ausencia pálida que suena a reloj de arena detenido. Mañana el sol tendrá un sabor distinto, quizá más amargo.

Y con la agenda del teléfono a mano empiezo de nuevo el ejercicio de poda que ya conozco bien. Al deslizar el dedo para eliminar el contacto, se escucha el crujido seco del corazón roto,  otra ausencia que se suma a mi inventario.

La lista, cada vez más disminuida, es ahora un desierto de voces blancas y ecos mudos. Un lienzo que pide a gritos un poco de autoestima.

5 comentarios:

  1. Te entiendo bien.
    Yo hago lo mismo, elimino y elimino y elimino.... al final me tendré que eliminar a mí.
    A veces esperamos demasiado de los demás.
    Cuando escribo poemas melancólicos es que los siento así... pero luego si los leo otro día pienso... a ver, chiflado... qué esperas de alguien que seguramente no se acuerda de ti (hablando conmigo mismo sí... este es el nivel, jajajaja).
    Tú haces muy bien.
    Obedece a tu corazón y sigue adelante.

    Besos.

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  2. Igual sí se acuerda. En lugar de subirlos a una plataforma, has pensado alguna vez en hacérselos llegar a ella? 😉

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  3. Detrás del olvido y la soledad, solo nos queda el hielo y la escritura.
    Saludos, Aina.

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  4. Aina, tu relato lo deja claro sin necesidad de subrayarlo: incluso en un San Valentín cualquiera, cuando parece que nada brilla, siempre queda un resplandor que nos salva un poco.
    - Porque las sombras existen, sí, pero también la mirada que sabe atravesarlas.
    - Porque las ilusiones no desaparecen del todo; a veces solo duermen y esperan que alguien (o algo), las despierte.
    - Y porque tus palabras recuerdan que aún en los días más grises hay un hilo de luz que merece ser seguido.
    Gracias por ese recordatorio tan humano y tan necesario.

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  5. Aina, he leído Un San Valentín cualquiera con verdadero placer literario. Es un texto de una elegancia doliente, lleno de imágenes que respiran melancolía y precisión. La prosa transcurre como una despedida silenciosa, donde cada palabra parece deshojar una ausencia. Me impresiona ese modo sobrio de mostrar el vacío, sin lamentos innecesarios, solo con belleza y temblor interior. El ritmo, entre poético y narrativo, acompasa la sensación de pérdida hasta convertirla en arte: el gesto trivial de borrar contactos se transforma en metáfora pura del desamor y del paso del tiempo. Un texto sereno, lúcido y profundamente humano. Saludos.

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