viernes, enero 23, 2026

En Vilo y en Vela

 

 

 


El viento aúlla con un grito  que golpea mis mejillas, mientras el pueblo, resguardado tras muros cálidos, celebra la armonía del festivo. Libro mi propia odisea contra la tempestad en este paseo desierto. La lluvia tiene un sabor  a caricia líquida que pesa sobre mis hombros como el manto de un titán derrotado.

Cada paso es una epopeya de resistencia contra la densidad del aire, espeso como miel fría. Me hundo en la contradicción de mis tempos obligándome a comprender esa parsimonia que se parece tanto a la desidia 

El mar ruge a mi izquierda como un ejército en derrota, recordándome que el amor fue mi gran guerra perdida. Me escupe con fuerza y siento en mi garganta la acaricia del eco áspero de su nombre. Sabe a ceniza y a salitre.

Y en la contradicción entre el desear y el no querer, me descubro advirtiéndome que me desespera  su lentitud, su aparente inseguridad, como si el tiempo fuera para sus pies un fango de oro que se adhiere a la arena.  Su ritmo es un insulto a esta tormenta  su aroma de lumbre antigua, pausado como un buey cansado  que arrastra el peso de la pasividad  tras de sí, me irrita, con la misma intensidad que cautiva esa  necesidad mía de fuego inmediato. 

 

Soy un barco fantasma en un océano de cemento.  


5 comentarios:

  1. Me gusta esa imagen de barco fantasma...
    Me puedo ver así.
    Un barco deshabitado de futuros, apareciendo y desapareciendo entre la niebla, un barco perdido en un mar cada vez más imposible.

    Besos.

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  2. Esa fricción brutal entre tu urgencia de incendio y esa parsimonia de buey cansado me asfixia, porque no hay tortura más lenta que naufragar en tierra firme mientras el resto del mundo celebra detrás de un muro.
    ¡Maldita sea esa "miel fría" de los pasos ajenos!, que convierte tu guerra perdida en un fango de oro donde el amor ya no es refugio, sino un eco áspero que sabe a ceniza y te escupe la derrota en la cara.
    ¡Grita de una vez, maldito barco fantasma!, que me desespera verte arrastrar ese manto de titán derrotado por un océano de cemento mientras esperas un fuego que ya solo existe en tu memoria irritada.

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    1. Jajajja, no me exaltes, se trata de aprender la difícil asignatura de saber esperar.

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  3. La paradoja entre el no querer y el desear...un amor puede que sea una batalla perdida. Vendrán otros a calentar los días. Saludos Aina

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  4. Muy contundente en sensaciones e imágenes de hiriente colorido.
    Un choque metafórico entre el deseo y una naturaleza -un mundo, una realidad- circundante desatada.
    Un saludo.

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