jueves, septiembre 18, 2025

Resiliencia

La mujer del cuadro me representa, si no ves una mujer quizás es porque la figura también te representa a ti.

                

 

Hacía tiempo que no disfrutaba  de una de mis pasiones: un café en una terraza y un libro como compañía,  "La insoportable levedad del Ser", tan apropiado en estos momentos como la lluvia que  nos burla.  El camarero ha recordado traerme canela en lugar de azúcar, he recobrado la confianza en la humanidad y me ha servido la taza tan caliente como el magma de un volcán. 

En ocasiones me invade una sensación de disociación, pareciera que  no fuera protagonista en mi propia vida, desconectada de mi yo, como si mis emociones me fueran ajenas y me convierto en  una mera expectadora de los días, que pasan fulminando las horas ante mi impávida presencia. 

Mientras divagaba entre las letras y aunque mis ojos permanecían inmersos en la lectura,  mi inconsciente era plenamente conocedor de la situación. 

En un ápice de segundo han pasado dos horas, el café ha enfriado y dos arrugas han aparecido en mi rostro. Ya no hay quién mantenga en vela mi cabeza, ni impulso de comprobar que no hay respuesta de whatssap que alimente mis ilusiones.

Soy la sombra de la abulia, la guionista  amnésica que divaga en búsqueda constante, olvidando que perdió el cuaderno borrador  de su ópera prima.



 

martes, septiembre 16, 2025

De elecciones

Ahora que finaliza el verano, el otoño se ha convertido en mi estación preferida.



 
 
 
 
La vida es como un juego de cartas, elegir la mano que quieres jugar es dificil, si es entre dos opciones la cosa se complica. 
 
Sin darme cuenta yo no quise ser la elegida, nunca, por nadie, que te escogieran de pequeña, en una familia de cuatro hijos, implicaba excluir a tu competencia, casi siempre un hermano,  cuyo rechazo dolía más que el descarte propio,  y posteriormente, la presión de mantener la pole position o  vivir con la creencia que has podido ser un error  de elección suponía una presión tan alta que mi autoexigencia no era capaz de soportar.
 

El electricista no me elige, me confiesa que no se queda a pasar la noche conmigo por miedo a enamorarse, le gusta desaparecer cuando estoy dormida y yo, que tampoco le elijo, finjo que lo estoy por miedo a que suceda.


Parece que a día de hoy sigo sin querer ser "elegida" quizás porque a mí me cuesta quedarme solo con una opción de todas las que se barajan o puede que mi lealtad no permita comprometerme a estar "ambos" o "siempre" en las mismas condiciones o tal vez, no consiento que me elijan porque prefiero ser el crupier de la partida de mi vida.




sábado, septiembre 13, 2025

Alter Ego

 

 

Un tenor rompe el ruido de coches que conducen calle abajo. Su eco se oye lejano pero a media tarde, si permaneces en silencio, puedes escuchar perfectamente las letras de su cantar.  Un ária es la nota discordante en un barrio  cada vez más empobrecido.







El zaragozano me dice que le gusta la mujer contradictoria de mi blog, tan romántica como pasional. Me busca entre las fotografías, le advierto que alguna me corresponde pero no acierta. Ignora dónde empieza lo real y dónde termina lo imaginario. También a mí me cuesta a veces discernir lo uno de lo otro.

Suelo escribir de madrugada, le explico, con un café caliente en la mano, saciada de una noche de sexo a pilas y sin proyecto de futuro en un sábado que se me antojaría solitario.  Esta jornada, sin embargo, estará plagada de planes comprometidos. 

Son las seis de la mañana y abajo interrumpe el sosiego el electricista, aparcando su moto, me trae croissantes para el desayuno a cambio de un orgasmo matutino y la promesa de no volver a introducirnos nada en pro de nuestra amistad recién avenida. 

Y a pesar de todo, sigo impasible, no reconozco su olor como propio, ni me apetece fundirme en su boca.

Soy la que no se elige, la que no se queda porque nada existe, nada duele, todo pasa y mis horas tan muertas como mis entrañas. restarán frente a Netflix un sábado por la noche o quizás, soy aquella que todo lo consigue y si no te tuve...es porque no te quise lo suficiente.


 



lunes, septiembre 08, 2025

Una piedra a los treinta pasos...

 


La falta de interés mata las relaciones, el exceso también.



  Septiembre ha llegado sin disimulo, provocando un cambio de aire y energía que se siente en el ambiente. Viene a llevarse todo lo viejo, a borrar recuerdos que rebeldes rechazan ser olvidados: una palabra, un gesto, tu sonrisa,...

 De niña jugaba a las negociaciones con el destino, de mujer las reglas del juego han cambiado y sustituyo los pactos por súplicas.

Finaliza el verano, echando de un portazo mis esperanzas. Sin embargo, cerrar el círculo ya no me resulta tan dificil, el  tiempo, que parecía enemigo cuando sumaban segundos sin saber de ti, es ahora mi aliado y estoy a dos días de implorar sexo por compasión.

En la distancia se disipan tus culpas y se desvanecen mis errores, te he liberado y a mí contigo. 


Hay muchas piedras en el camino, algunas de ellas tan bonitas que piensas que deberían viajar contigo pero no debes encariñarte con ellas, son solo rocas que te enseñan a fijarte bien en el siguiente paso, el que te acerca al objetivo. 

 

 



jueves, septiembre 04, 2025

Talco de despedida

De niñas aprendemos a fingir un poco antes de lo que los niños empiezan a decir mentiras. Y mantenemos esa ventaja desde entonces.

 

  

  Estoy coleccionando piedras que sustituyen. La de hoy reemplaza mis ganas de ti.

 

 El electricista ya sabe, no soy mujer para él, nunca lo fui y nunca lo podré ser. Nos usamos mutuamente pese a que él ahora no recuerda porqué. Cuando se acerca le descarto sutilmente como  se apartan en las frutas  las semillas de la pulpa,  con tanta delicadeza, sin romper..., para que en el desconcierto no se percate de si el alejamiento ha sido una elección propia o ajena.

 Del trato, que le parecía favorable...ahora se siente perdedor. Nunca nos prometimos amor, el suyo pendía de un hilo, el mío unidireccional hacia el sentido opuesto a su trayectoria. 

 Jamás habría querido ser la mujer que  se refleja en el espejo cuando me miro, la fémina impasible, la que no siente ni padece,  te llevaste la parte bonita de mí contigo y me dejaste con grises y sombras en las que no me  reconozco ni de las que me puedo recuperar.  

 El tiempo cura el desamor, se refleja no  cuando dejan de caer lágrimas de los ojos sino mucho después, cuando te liberas de la losa que oprime el pecho y puedes sentir que los ventrículos vuelven a bombear las entrañas.  Mis ojos ya restan secos, sin embargo, el corazón, de momento, sigue tan imperturbable como tus silencios.

 Sabina me recuerda que no fui la primera, ni tampoco la última, que solo estuve sin ser, como la hija segunda de un padre que anhela un varón.

 Acomodada en el sofá, huelo un libro nuevo, a uno que está por abrir, que me lleve a una nueva historia que se aleje tanto de la mía que me devuelva las ganas de volver a ser quien fui.

 

 

domingo, agosto 31, 2025

Kabbalah

 Soy de las que piensan  fervientemente que el amor lo cura todo y aquí estoy, enferma por desapego.

 

 



   Cada acción desencaneda una reacción inversamente proporcional  a la causa, o de mayores dimensiones  cuando tú eras el afectado.

 Un viernes cualquiera. Cerrar la puerta detrás de ti  y fingir que dentro de casa se para el mundo exterior. Una taza de café reposa en mis manos, la lluvia  tras  los ventanales deja entrar una luz tenue, las nubes, coléricas, escupen contra los cristales empapados. Se quema el incienso sobre la mesa y suena Dawn en el tocadiscos. Podría morir ahora.

  Llevo días dándole vueltas a la cabeza a una frase de Charlize  "la abandoné porque no la merecía" que quizás me persigue porque también yo me culpo de abandonarte a ti,  aunque por un motivo opuesto al de ella: el que no me merecía eras tú. 

  Un pequeño fallo podría desencadenar una catástrofe, como el efecto del aleteo de  las mariposas, una decisión equivocada puede ser el preludio de una vida tan plena de errores como cuando una pequeña mentira te lleva a otra  y en un suma y sigue, te conviertes en espectador de tu propia  farsa.

 Yo, que soy sabia en errar y benevolente a partes iguales, me perdono tantas veces como errores cometo pero mi cuerpo, más intolerante, reacciona a mis fallos provocándome enfermedad. La cabeza, desde que me entregué para olvidarte, me recuerda a diario que algo hice mal y actúa provocándome lesiones en cada uno de mis órganos, no contenta con la perenne jaqueca y empeñada en castigarme por mis equivocaciones, expulsa agujas en cada una de mis micciones. Temo que nunca me vaya a perdonar y como  Theron disculpo mis actos con un :"Me alejé de ti porque me quise por encima de lo que me querías tú",  que es muy por debajo de lo que yo te hubiera querido.

  Y harta de azotes de remordimientos,  heridas que no sangran y fingir que las cosas no pesan, elijo una vida sin dolor, tan monótona como aburrida, alejada de rechazos y decepciones, llena de pelis de fin de semana y siestas de sofá. Sola. Rodeada de libros. Y maldiciendo aquel mes de Febrero en el que te conocí.


 

 




martes, agosto 26, 2025

Seis Grados de Separación

Perderme un concierto por  miedo a encontrarte






   La conversación, amenizada con vino, nos lleva a un trato del que no sé si bajo la sobriedad de mañana  me va  a parecer  beneficiosa. 

  La febrícula no cesa, inauguro a las puertas de Septiembre  el aire acondicionado de mi despacho al que, con tanto ímpetu, me opuse a usar en Julio. El calor  me hierve la dermis, mientras siento que el humo emana de mi cabeza. Me gusta creer que es el rescoldo de  tu energía saliendo de mi cuerpo.

 Estamos todos conectados. Yo creía estarlo contigo y resultó que fuiste fruto de mi imaginación, o más bien, de la tuya.

 Un  trueque frívolo. El electricista y yo nos fundimos en mi cama. Un encuentro pactado, a falta de pastillas para olvidar, ponemos tiritas en herida de arma, parches sentimentales que durarán lo que ocupe el encuentro. Me besa e imagina que soy ella y yo, besada,  finjo que él es una mejor versión de ti. Pero la fantasía se desvanece cuando me estrecha en sus brazos con más cariño del que tú fuiste capaz de darme.  Y él, que sí sabe leer en mis ojos, recupera  el oremus previo a la cópula pues acierta que no estamos, ninguno de los dos, convencidos de poder sostener la penitencia.

 En mi mesa los segundos pasan a cámara lenta, se eternizan los espacios , el silencio se hace ensordecedor y me cuesta concentrarme. Más allá de mí solo hay vacío y  fiebre, que  me desafía como velero contra  corriente. Sin embargo, en medio del temporal, visualizo un horizonte que se disipa y me muestra un porvenir sereno, lleno de claros. Pues las tempestas, como los amores errados,  nunca duran para siempre.

 Según la teoría, seis individuos nos separan de cualquier otro ser humano, al facebook le bastaron dos personas para conectarnos.

 



 

 

 

viernes, agosto 22, 2025

Elegir lo que No te elige


Porque tu autoimagen no estaba al alcance de tus expectativas  te soñaste otro tú, más rubio, más alto, más fuerte y ya no quisite despertar.

 

 

  En ocasiones te echo de menos, como cuando el masajeador eléctrico de mi mesita dejó de funcionar.  En un acto de inquina me precipité en tirarlo al contenedor de  la basura y ahora, que no puedo recuperarte,  no le encuentro sustituto que me convenza. 

  Podría ser el prefacio de mi vida. 

  Me cuesta encontrar lo que quiero. Busco y escudriño hasta dar con el añil perfecto  que case con tus ojos, la textura adecuada que acaricie la yema de mis dedos o la sintonía ideal que me deporte a la estratosfera. Después, cuando palidece el color, se reseca la tela o la melodía me resulta demasiado familiar... los echo al cubo de basura emocional donde guardo todos los resquicios de una vida pasada  completa de decepciones.

  A veces me preguntan por ti, aquellas personas a las que les dije que te quería  y en la distancia, que hace que las cosas se vean con mayor claridad, al cristalino me llega un recuerdo  de mí esforzándome  para que no me correspondieras. 

  El alejamiento pone las cosas en su sitio, hace que se reconozcan los errores, que me arrepienta de cada uno de ellos y, sin embargo,  por aquello de no querer poder evitarlos, con total impunidad volvería a cometerlos. 

  Y doy vueltas, como un hámster en una noria, una y otra vez,  escogiendo pedacitos perfectos que combinen con una vida que no quiero tener, quizás por lo bonito que es imaginar esa ilusión en mi cabeza y lo anodino que resulta vivirlo en el propio ser.


https://youtu.be/6EA-MIYY1bg?si=wAuvoz8wieosjAif

miércoles, agosto 20, 2025

Cuando cuanto es demasiado



No satisfecho con la vida que llevas construyes una realidad paralela tan bonita...como la mía.






   Se pudren las flores de la maceta inconformes con el alimento que les suministro. Sabía que ocurriría, no poseo el don  de sanadora de plantas que dotó a mi progenitora. No gozo de la capacidad de sacrificio que supone el cuidar  algo que lucha por no morirse. Como nuestra relación, que murió por agotamiento, para ser más exactos, el mío propio.

  Con trémula mano, a medida que la irrigaba, la angustia de la indudable futura pérdida amenazaba  mis esperanzas y día tras día  se cumplen las temidas expectativas de fracaso. La planta,  lo percibe, anticipándose a mi frustración,  se rinde poco  a poco a lo inevitable ante mi evidente incompetencia. Sospecho que en un acto de generosidad para aliviar mi conciencia.

 Mi madre salvó  su matrimonio, cada día, con una sonrisa perenne en su rostro que camuflaban mis ganas de venganza  y yo, que me rebelo por no ser ella pues no he heredado su perseverancia, del miedo a matar mis plantas de escasez o abundancia de agua....aparto a todos los túes de mi vida. 

  La última vez ni siquiera  te besé con ansia.

 Amenaza lluvia, huele a tierra mojada, quizás dejar la maceta fuera y que fuese la tormenta quién la inundara salvaría mi remordimiento por no saber si quererte fue suficiente o si me faltaron ganas.

lunes, agosto 18, 2025

Terapia sin Propina

La ola de  calor deja suspendido en el ambiente un vaho caldente  que me achicharra la piel quemada del sol.

 


 

Noche fuera de casa, y pese a que me cuesta dormir en una cama ajena a la mía,  amanecí con una renovada versión de mí.

Hace años me propuse no mentir y el engaño me persigue en forma de insomnio por una confesión pendiente con el mecánico. 

Desde  mi verdad, infiero la tuya y entre tanta suposición no quise ver las incongruencias. Nunca antes había estado en una historia como la  nuestra, nunca después querría volver a estar y aunque soy de naturaleza ilusa tus contradicciones chirriaban en mi cabeza haciendo tambalear mis ganas de creerte. 

No recordaba qué se siente en una cena de adultos, y aunque fuera menor que yo, de profesión electricista y sin tener idea alguna  de saber hacer volar un avión, me convenció su aplomo. Procuró una conversación amena y puso interés en conocer cada uno de los  motivos y los  porqués que me han llevado  a ser  quién soy.  Lejos de fantasear mediasverdades con intención de impresionar,  me deslumbró con mi comida preferida,  preludio de una  velada gratificante.

Nos interrumpió un  reclamo  abrupto, como solían serlo sus respuestas a mis mensajes de whatssap, que atendí con la mejor de mis ganas. Finalizó con el corazón compungido por una falta que me achacaba pero  que no merecía. Quedarme a dormir no estaba dentro de nuestros planes, pero el anfitrión insistió pues tras la inquietud generada, tenía motivos para considerarla la mejor de las alternativas.

No quiero mentir como engaño al operario que intenta arreglar mi coche  ignorando que puse gasolina por diesel.  Estoy dispuesta a desenmascararme. 

Suponía que, antes de que la materia estuviera disponible, el etéreo  tenía que dejar de proyectar, pero me asombré al aceptar la situación inversa contemplando que,  yaciendo en el mismo lecho y aún sin cópula ni culpa,  el lazo invisible que me condenaba acababa de romperse. 

Al amanecer, de camino a casa, solo un arrepentimiento  perturbaba mis sentidos: por los servicios obtenidos, me olvidé, como se despiden los cobardes, de dejar propina sobre la mesita de noche.