jueves, diciembre 04, 2025

Tropiezos

"Life was like a box of chocolates. You never know what you're gonna get."



El frío me pertenece. La soledad es una manta pesada que me aísla del aire rancio de la ilusión. Mi mente, un castillo de piedra fortificado por años de decepciones , se regocija en el cinismo. El camino adoquinado: cada piedra es una promesa que juré no volver a pisar.

Y tropiezo. La inercia me arrastra hacia el suelo duro, el castigo conocido.

Pero el impacto se anula. Una mano me intercepta. Es un ancla de calor firme en el hielo de mi brazo. De textura áspera, la lana de su abrigo rozando mi piel expuesta. El aire alrededor se vuelve denso, cargado.

Mi coraza metálica cruje.

Él me ve, y no solo mira. Siento el peso de su observación; capta el detalle exacto de mis lunares y detiene su mirada sutil donde coincide con la mía.

Su voz profunda es una nota baja y constante que rompe el silencio. Habla  y la palabra no se siente hueca; es un puñetazo de realidad. El concepto aterriza con un peso físico en mi estómago, asentando algo que siempre estuvo suelto.

El paseo entero, antes un campo minado de recuerdos, se transforma. El sol, que había sido una moneda fría en el cielo, ahora irradia un tenue color malva que me calienta las mejillas. El temblor no es de frío; es interno,. Es la sensación visceral de que el muro se resquebraja, liberando el aire estancado.

Una nueva ilusión es un brote diminuto y verde en la tierra helada de mi corazón. Ya no carga la manta pesada. Siento el aire fresco en la piel, y no me estoy preparando para la caída, estoy de pie, sujeta a su brazo y me estoy permitiendo mirar hacia adelante.

 

sábado, noviembre 29, 2025

Sábado

 Es preferible la compañía de los buitres a la de los aduladores, aquellos se comen a los muertos, éstos devoran a los vivos.


 


El café de los sábados por la mañana sabe a nostalgia, aunque la taza esté humeante y la cafetería huela a canela. Cuando los fines
 de semana son un recordatorio silencioso de un espacio vacío en la silla de al lado, un vacío en el que cabe otra risa, otro punto de vista, una mirada cómplice, otro pulso vital sincronizándose con el mío...

Se tambalea la creencia de que las  conexiones deben ser forjadas con esfuerzo y tiempo. El tiempo pasa y la forja permanece impávida.  La independencia cuidadosamente cultivada erige muros tan altos que nadie en su sano juicio querría saltarlos. 


Soy experta en disfrutar de mi propia compañía, las domingos de cine en casa, los viajes improvisados con una maleta ligera, la posibilidad de elegir el menú para cenar sin negociaciones. Pero la libertad puede sentirse como una celda de cristal.

Esta mañana, en el café, mientras dibujaba bocetos en la servilleta, a través de una ventana con vistas a las calles sucias de la ciudad,  un par de palomas compartían migajas de pan en la acera. El momento, simple y efímero, sin  grandes gestos cinematográficos, solo la voluntad de estar presente para el otro y compartir y aprovechar las oportunidades que la casualidad te ofrece, ha provocado en mí dudas y pesares.

Guardo el teléfono, que vibra con un nuevo "whatssap". Por la noche, sin café, las luces de la ciudad apagadas y la desesperanza paciente, leeré el mensaje y rechazaré la oferta de compartir alegando que tengo planes conmigo misma. 

El domingo traerá nuevas interacciones y quizás la decisión de empezar a construir algo con alguien más que con mi celosa compañera, la soledad.
                                                                                                                                                       

jueves, noviembre 27, 2025

Cronómetros a Cero

 

La  vida es demasiado corta como para sostener cargas ajenas pero  demasiado larga para no perseguir los pequeños fulgores que encienden el corazón.

 

                 

El aire es una gelatina tibia, densa e inamovible, como si el tiempo mismo se hubiera quedado pegado a los muebles.   Sentada en el sillón de terciopelo gastado,  el aburrimiento no es una ausencia, sino una presencia palpable.

El desgarro de la incertidumbre anclada,  la necesidad de un grito y la incapacidad de mover un músculo . Un momento me asalta una paz lánguida, al siguiente, un terror punzante, el terror de que esto fuera todo. Mis ojos vagan por el polvoriento rayo de sol que entra por la ventana buscando la esperanza como cuando un  naúfrago visualiza un barco en el horizonte.

El amor se me antoja ahora como una promesa fallida, un eco lejano que no llega a llenar la pesada quietud de la tarde. En esa densidad, solo quedo yo, flotando, destructible y atrapada  entre el querer y el permitir.

Cuando no quedan crónicas que reescribir solo queda el eco de los finales olvidados.

                                                                                                                                                                    

 

 

sábado, noviembre 22, 2025

La Levedad Del Alma

 Hay una levedad peculiar en ser mujer de mi edad. Una levedad que no tiene que ver con  peso del cuerpo sino con el peso del alma.


 


 

 No suficiente con invitarse a venir, me pidió que le recibiera tumbada sobre la cama, con ligas negras y camisa transparente. Y yo, que no estoy por dicutir, acaté  fielmente sus deseos.

 Cuando llegas a casa repites que vivir sola  no es una derrota, es un territorio conquistado. Como es un lujo el  escuchar tus propios pasos en una casa completa de silencios, preparas la cena para lo que  quieres cenar y puedes dormir en diagonal sin pedir permiso, todo parece positivo hasta que aparece el temido frío. El gélido infierno que pide a gritos calor humano,  família en pijama,  sofá y manta,  chimenea y alfombra persa,  chocolate caliente, ...

 Nuestra relación data de hace un par de años, de varios cafés con largas conversaciones en torno a temas políticos, de mensajes de whatssaps esporádicos con intercambio de saludos correctos, buenos modales y mejores deseos.

 En una de estas ínfimas conversaciones me contó un sueño que había tenido en repetidas ocasiones conmigo como protagonista. Tras insinuaciones seguidas de indecisiones...un martes cualquiera, en penumbra, puerta entreabierta y música de fondo...rompimos con todos los tabúes que dificultaban un encuentro y lo hicimos... con alevosía y sin pudor. Y supe después que echaría de menos las "solo" conversaciones.

Tu casa, una trinchera silenciosa en la que a veces te sorprende el eco de tu propia respiración,  un precio que se paga con noches largas y cicatrices pequeñas y cuando aparece la gripe  y nadie más que el frío se ha acordado de no olvidarte... la levedad del alma aumenta de peso.

  


martes, noviembre 11, 2025

KaLma

 

Si el karma existe merezco  de vuelta todos  los errores que cometí.

 





 

Tres noches de intensa conversación, la conexión es evidente. Los silencios no molestan, las palabras fluyen , el tono se relaja, las sonrisas ya no se disimulan y, como jabón de manos,...me escapo diluyéndome  por los minutos sin contestar,  refugiándome en un mutismo eterno. Hay mucho que procesar.

Lo desconocido asusta,  a mí me atemoriza por su decepción, por las malditas idealizaciones. que confunde fantasía con realidad, hambre por excitación, vigilia por sueño,... y cuando hay que avanzar, retrocedo.

Pendientes muchas respuestas y tras un dilema existencial provocado por falta de atención y cariño, el mismo que tanto me esfuerzo en repeler por yo no sé qué razón o motivo, los objetivos se difuminan en el horizonte truncándose las necesidades de olvido.

Y ahora que ha vuelto el temido frío, la humedad en los huesos, el temblor en los labios, la piel de gallina, los estremecimiento en la espalda, ... se acentúa la necesidad de compartir calor humano,, la soledad  precede al onanismo como el odio al rencor y no hay mejor manera de superar una tentación que  sucumbir a ella.



 






sábado, noviembre 08, 2025

De vuelta a casa

 Zaragoza tiene poca luz aunque vistas al horizonte, el frío es seco y las calles húmedas. Los zaragozanos visten bien, cuidan su imagen como atienden su ciudad  y son amables en el trato y en las formas. Caminan despacio, como si no tuvieran prisa por terminar de trabajar, por llegar a casa, por dar la cena a los niños y sentarse frente al sofá.  En Zaragoza se habla bajito y la música en los bares se escucha con volumen alto.





Días de intensidad y frenéntica vida social, de dormir poco, de comer mal, de sonrisas fingidas, de prestar más atención de la que te queda, de intentar memorizar todos los nombres y las caras de quienes te besan las mejillas... y cuando llegas a casa, te descalzas de los tacones, el cuerpo se rinde, pide aislamiento y desestimo las promesas de recuperar las citas de aquellos que no te han abandonado: anulo la cena del viernes con las amigas, cambio el tardeo del sábado por peli y manta y pospongo  la visita familiar de domingo de manera indefinida. Y me refugio en mi soledad escogida echando de menos abrazos envolventes y besos en silencio.

La vuelta a casa, después de un viaje agotador, es agradable, aunque nadie te espere en ella, aunque las sábanas estén frías de soledad, el comedor en penumbra y la cocina libre de aromas. Repites que tu hogar es tu cobijo e intentas convencerte de que estás donde quieres estar aunque el silencio resuene en tus tímpanos y la tranquilidad se confunda con la nostalgia.


No hace frío en las calles, el frío está aquí dentro, abrazándome mientras la soledad nos observa desde la pantalla del televisor.



sábado, octubre 25, 2025

Había una vez...

 Una mentira viene precedida de una larga explicación.



  Tras la tranquilidad de un barrio que te es familiar, una compañía testigo y  confidente, una mañana como cualquier ayer en la que cambias casualmente la elección de un bar a otro por su terraza expuesta  al sol, ...tranquila la niña en su bosque, recogiendo flores  silvestres.

  Aparece cuando menos te lo esperas, cuando habías olvidado su existencia, cuando el recuerdo no te asusta y entonces, en su manifestación fortuita, salen a flote todas las inseguridades que creías superadas.

 Renace un dolor en ti a viejo, a usado y macabro, Una sensación incómoda que  devuelve el sabor metálico a tu lengua, la opresión en el pecho, el hostigamiento de ideas de lo que tendrías que haber hecho y por qué no corrieron tus piernas tal y como habíais planeado en miles de coincidencias mentales, ninguna contemplaba este marco.

Y héme de nuevo en casa, protegida y a salvo, desplaneando planes de baile, descitando citas, desencontrando encuentros, deshaciendo palabras que no salieron de mi boca. Cualquier rincón de la calle puede ser enemigo. 

Y entonces se debate la lucha por reprimir los afectos rotos: pierden los ojos que arden  conteniendo lamentos, le siguen  los pulmones y el hígado. 

No hay palabras, nunca las hubo, enmudecida de sentimientos, por no soltar lo único que fue real, lo que fue tuyo, porque  lo que sentiste fue verdadero,   como el cuento  al niño que girando página se da de bruces con el lobo de Caperucita.


domingo, octubre 19, 2025

Quién sabe qué?


Entre el dolor y la nada, prefiero el dolor.



Hace frío allí fuera, la humedad lo envuelve todo. La cama que en verano vestía ligera muestra sus mejores  galas en forma de edredones pomposos y almohadas esponjosas, la tarde se confunde con la noche, la comida con la cena y los días se acortan dando paso a eternos crepúsculos llenos de nostalgia.


Fernando tiene prisa en conocernos, acepta que nuestros ritmos están descompasados pero me sugiere que, incapaz de controlar sus impulsos, sea yo quién lo pare. Hay un antes y un después tras una copa de vino y dos días de migraña, en la distancia las cosas se ven mucho más nítidas y no te dejas llevar por los instintos más primitivos.  Él lo ha notado en la frialdad de los mensajes, en lo escueto del saludo, en lo que tardo en contestar,...el interés no es recíproco, como no lo es la realidad y los sueños.

Hoy es un día de añoranza, hace  23 años que te fuiste y te recuerdo como si te hubiera visto ayer. A veces te imagino como padre de  los hijos que no tuviste, en lo feliz que sería mamá.  126  pasos para llegar a ti.

Parece que mi ahora  sigue siendo tu nunca, he olvidado el canto de la tuna y siento que vuelvo a celebrar la virginidad. No estoy lista para empezar otra vida. Las ganas se confunden con los miedos y no avanzo en un camino que se me antoja bonito solo contigo.


Hoy no, mañana...chi lo sá?


domingo, octubre 12, 2025

Levedad

Sucede que entre las desilusiones en ocasiones aparece un halo de placer, quizás por la satisfacción del triunfo al acertar que ibas a fracasar.



 El Martes fue día de cambios. Anulé una cita por ganas de estar sola pero el electricista vino a despedirse, por tercera vez. Me llenó el congelador de helados y el cuerpo de fluidos. Esta vez acertó en el adiós.

Y el miércoles volví a las noches de silencio, escuchar el ruido mental, a no esperar un whatssap, a dormir por horas, al mal despertar. Si pudiera elegir una fecha en mi pasado para hacer las cosas bien, tendría que volver a nacer. 

El jueves la apatía me sedujo, mi casa nunca había sido más hogar, pasé horas en ella, pensando en todo y  en  nada mientras la cama persistía sin hacer.

 El silencio es cruel, te confronta.

Sábado, casa en penumbra, la calle desierta de ruido, la lluvia resuena en los cristales, el café caliente reposa en mi taza preferida y la bandeja de dátiles está a mi alcance. Pareciera una estampa perfecta si no fuera por el silencio que con sonrisa malvada me escruta. Lo veo venir, simulo que lo ignoro pero es más inteligente que yo y, perspicaz, lanza la primera pregunta. Se acabó la paz mental. 

Hoy escucho llover, no hay reloj ni prisas, es domingo y hace frío, la gente duerme y yo, que no sé dormir,  echo de menos algo e ignoro qué es. Caminar bajo la lluvia es desestrasante, el paseo abandonado de peatones, la paz te envuelve y no quiero volver a casa.

 En vez de cerrarlas, voy abriendo heridas a medida que sumo pérdidas. Todo crecimiento es el vencimiento de una resistencia y yo parece que me resisto a crecer.




lunes, octubre 06, 2025

No hay Nosotros Sin Ti

Cuando cae la noche aparece el frio, ése que se cala en tu alma por falta de un cuerpo vecino. 
 

 
 



 Últimamente no consigo el punto de caliente exacto de la leche, pierdo las llaves de casa con facilidad y pospongo las cosas al último minuto. Ultimamente no sé decir que no cuando no me apetece, como sin hambre, duermo sin sueño y  mientras las galletas mojadas se funden en un café  demasiado caliente, escribo este post lleno de porqués pendientes de destripar.


Ya es oficial, el electricista ha elegido, han pesado más sus broncas que mis abrazos, ha escogido su lengua viperina antes que mis besos  reprimidos, ha preferido sus desplantes a mis presencias. Somos los dos cuerpos que visten almas heridas y buscamos ambos aquello que sigue provocándonos el daño que nos es tan amigo: él los reproches, yo los olvidos.
 
El trueque ha finalizado y en un acuerdo perfecto yo he conseguido abandonar un recuerdo y  él ha recuperado la fuente de su sufrimiento. Sin embargo, siento en mí la pérdida de algo que nunca fue mío.

Es nuevamente tiempo de reflexiones en las que evito sumergirme y mientras eludo reflexionar hago coladas de ropa limpia, compras que no caben en una nevera a rebosar y cafés con amigas lejanas para hablar de películas por estrenar.  Estoy repleta de sentimientos encontrados que  responden a una causa que no quiero  averiguar.
 
 
El electricista ha perdido,  merece más de lo que elige y yo, que tampoco gano  y pese a que nunca le di opción de ser suya,  no merezco que no me haya elegido.